Los 5 errores más comunes al transicionar al crudiveganismo

Desde que descubrí el concepto de crudiveganismo hace ya dos años decidí orientar mi alimentación al consumo de frutas y vegetales crudos y en abundancia. Me acuerdo a la perfección cuando, chusmeando Instagram, me crucé con una foto de sushi crudivegano que había posteado una de las mayores exponentes de este estilo de vida, FullyRaw Kristina. No sólo quedé fascinada con los platos tan coloridos, sino que también despertó en mí la curiosidad por leer e investigar sobre los beneficios tan aclamados de este tipo de alimentación. Y así fue como empecé a informarme y a experimentar, a ver qué tal reaccionaba mi cuerpo y mente y, claro está, a experimentar también en la cocina.

Las ganas de vivir que me trajo este estilo de vida son inexplicables. Como muchos de ustedes saben, desde ya hace un tiempo mi digestión no es la óptima. Si bien hice públicos mis problemas hace poco menos de un par de meses, la realidad es que los traigo conmigo hace ya varios años. Uno de los tantos beneficios que experimenté con el crudiveganismo fue una mejora a la hora de digerir las comidas. Sin embargo, como en todo terreno nuevo en el que nos embarcamos, mi experiencia estuvo plasmada de muchos errores que hoy comparto con ustedes.

Si bien hoy en día mi alimentación no es 100% crudivegana (por diversos motivos que compartiré en otro blog, probablemente con los pros y contras de esta alimentación), siempre me enfoco en promover el consumo de frutas y vegetales en su estado más natural, en abundancia y todos los días del año.

Los 5 errores más comunes que les traigo hoy son, más bien, una guía de acciones a evitar y qué hacer en su lugar. Se tratan de los 5 errores más comunes que sabotean esa motivación y entusiasmo que tenemos el primer día que comenzamos con este tipo de alimentación.

Error Nº1: No comer lo suficiente

Las frutas y vegetales son calóricamente poco densos. Esto significa que poseen pocas calorías para el gran volumen que ocupan, en especial los vegetales (los vegetales almidonados poseen más calorías aunque generalmente quedan fuera de las dietas crudiveganas). Como consecuente, es muy frecuente consumir pocas calorías aún así creamos que estamos comiendo “mucho”. Mi recomendación es hacer un seguimiento de las calorías consumidas por día, al menos las primeras semanas en este estilo de vida. Además, alimentos con mayor densidad calórica como los frutos secos, las semillas, la palta y el coco, pueden consumirse en las proporciones deseadas para aumentar la ingesta calórica.

Error Nº2: Restringir grupos de alimentos

Otro error muy común es manipular el radio de macronutrientes ni bien comenzamos con este tipo de alimentación. Si bien entiendo que la mayoría de nosotros tenemos varias metas al mismo tiempo (subir masa muscular, bajar grasa corporal, balancear las hormonas, tratar el acné con la dieta, subir niveles de energía, dormir mejor,  etc. etc.), te recomiendo que te enfoques en una meta a la vez. Tu cuerpo va a experimentar diversos cambios al transicionar y es importante enfocarte primero en lograr el balance y luego pasar al plan de acción para tu siguiente meta. ¿Cuál sería el radio de macronutrientes óptimo al transicionar? Simple: depende de cada persona. No existe un radio óptimo común a todos porque cada organismo es diferente. Esta alimentación se basa en el consumo de frutas, vegetales, frutos secos, semillas, granos activados y legumbres germinadas. Te aconsejo que escuches a tu cuerpo e intentes comer de manera intuitiva incorporando todos los grupos de alimentos: carbohidratos, grasas y proteínas. Que tu prioridad sea completar la transición y no finalizar el día habiendo consumido más o menos porcentaje de tal macronutriente.

Error Nº3: Imitar la dieta de alguien más

Este error va muy de la mano con el punto anterior. Es excepcionalmente normal intentar imitar la dieta de alguien más, especialmente cuando ese “alguien” es quien te guió a comenzar esta alimentación. Recordá que los motivos por los cuales otra persona decidió alimentarse de este manera no siempre van a coincidir con tus motivos y que lo que funciona para uno no necesariamente va a funcionar para vos. Leer sobre la experiencia de los demás ayuda muchísimo a la hora de evitar errores comunes, pero imitar la dieta de otro individuo nunca es aconsejable. Además, muchos referentes o exponentes de este estilo de vida llevan años con esta alimentación y sus dietas han ido evolucionando. Por consecuente sus cuerpos están más “amoldados” (acostumbrados, por ejemplo, a una ingesta mayor de fibra o a alimentos con mayor contenido de agua). Con este punto quiero llegar a: aunque hayas visto en internet personas consumiendo un licuado de 10 bananas, probablemente a tu cuerpo no le siente muy bien si recién arrancaste con esta dieta. Escuchá siempre a tu cuerpo y da un paso a la vez.

Error Nº4: Autosabotearse al cometer errores

Dejando a un lado los errores en el plano físico, todas las personas caemos -por no decir frecuentamos- en el autosaboteo. Reconocerlo y poner manos a la obra para mejorar esos aspectos de nosotros que no nos permiten continuar con nuestras metas es clave a la hora de lograr el éxito en cualquier emprendimiento que tengamos. Como dice el dicho: un tropezón no es caída y es que cometer errores es de humano y más frecuente de lo que se muestra en las redes. Más que decepcionarse o desmotivarse, tomá cada tropezón como un aprendizaje que te ayuda a descubrirte, conocerte mejor y conectarte con las necesidades de tu cuerpo. Al identificar los errores, vamos descartando lo que no funciona para nosotros y acercándonos a lo que sí.

Error Nº5: Tener expectativas irrealistas

De la misma índole que el punto anterior, te sugiero que mantegas tus expectativas bajas. De hecho, yo aconsejo nunca tener expectativas de lo que deberían ser nuestros resultados. Si buscamos en las redes nos vamos a encontrar con un gran número de personas contando cómo una dieta crudivegana los curó de esto y de aquello, de acné, de depresión, de cáncer, de obesidad, de diabetes y más. No vengo a decir que esto no es real ni que no te vaya a suceder, simplemente que no tengas expectativas de cómo deberían ser los cambios o en cuánto tiempo deberías poder observarlos. El crudiveganismo no es un dieta mágica ni milagrosa, aunque cierto es que las frutas y vegetales poseen propiedades “curativas” (anti-cancerígenas/inflamatorias/obesógenas/ diabéticas/oxidantes/etc.). Cuando mantenemos las expectativas bajas es más difícil perder la motivación.

Espero que estos tips/errores ayuden a tu transición y acordate de poner el foco en tu salud, tomar decisiones acorde a tus motivos, conectarte con tu cuerpo y nutrirte para alcanzar tus propias metas. Dejo en claro también que el crudiveganismo es una alimentación totalmente opcional y no la única forma de alcanzar una salud óptima. Lo importante es llegar a un balance con uno mismo y lograr una alimentación que no sólo te satisfaga sino que también te resulte sustentable. 

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